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Ortigoza, condenado a dos años y dos meses de prisión condicional por amenazas

Ortigoza, condenado a dos años y dos meses de prisión condicional por amenazas

Néstor Ortigoza, mediocampista de San Lorenzo, fue condenado esta tarde a dos años y dos meses de prisión condicional y al pago de costas procesales por amenazas coactivas a Mauricio Argañarás, un exempleado del club, el 15 de julio de 2015 en Villa Udaondo, Provincia de Buenos Aires.

El Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires notificó al jugador que «deberá fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados y abstenerse a cualquier tipo de contacto con el denunciando». Mientras que, el pasado 31 de agosto al mediocampista le llegó una notificación para presentarse en una audiencia.

Finalmente, el pasado 5 de septiembre Ortigoza se presentó en el Juzgado de Morón a prestar declaración. Cabe destacar que el futbolista no irá a la cárcel y que aún podría restar otra etapa judicial que se da si el acusado apela contra el fallo.

Qué pasó entre Ortigoza y el empleado de San Lorenzo
Argañarás fue un empleado de seguridad de San Lorenzo – entre 2007 y 2010 y entre 2012 y 2015 – que ayudó a Néstor Ortigoza pagándole las deudas de las patente de un auto que el mediocampista tenía vendido a Matías Catalán, otro compañero del plantel. El futbolista le dio la plata para que realice la transacción y este le habría ido a dar el vuelto de lo que sobró una vez finalizado el favor. Sin embargo, el futbolista le habría dicho que se quede con el dinero, como señal de agradecimiento.

Meses más tarde, el nuevo dueño del coche llamó a Ortigoza y le comentó que se adeudaban patentes. Por ese motivo, el paraguayo se presentó en la casa de Argañarás con un acompañante que estaba en moto. «Devolveme los 20 mil pesos. Sacá un préstamo o lo que sea», le reclamó. «Quiero la plata, para mañana tiene que estar la plata», insistió.

Luego, finalizó con una amenaza: «Si para mañana no está la plata, viene este guachín y te mete un tiro». Más mensajes del estilo le llegaron al exempleado a los días siguientes, los cuales formaron parte de la investigación que se llevó a cabo en el juzgado de Morón

 

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