Durante las últimas horas, algunos clubes de Bolivia anunciaron a través de un comunicado oficial que disputarán sus partidos por copas internacionales en Asunción y no en sus ciudades locales debido a los fuertes conflictos sociales que atraviesa su país: Always Ready recibirá a Mirassol por el grupo de Lanús en la Copa Libertadores, mientras que en la Copa Sudamericana, Independiente Petrolero enfrentará a Botafogo en el grupo de Racing y Blooming jugará ante Carabobo en la zona de River.
Esta sicuación se debe a una problemática mucho más profunda que atraviesa el pueblo boliviano. La situación política y social están en uno de sus momentos más delicados desde la llegada de Rodrigo Paz al poder. A solo seis meses de haber asumido, enfrenta protestas extendidas, bloqueos en rutas y cuestionamientos crecientes por la falta de combustible, el deterioro económico y los reclamos salariales.
Desde hace días, distintos sectores mantienen cortes en casi 70 puntos del país, lo que generó una virtual parálisis. Según medios locales, el Ejecutivo desplegó este sábado fuerzas policiales y militares para despejar accesos y garantizar el ingreso de suministros esenciales hacia La Paz.
La Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas, mineros y docentes encabezan las medidas de fuerza. Mientras algunos gremios exigen aumentos de sueldo, otros reclaman combustible o mayores áreas de explotación minera. En paralelo, las protestas fueron elevando el tono y derivaron en choques con las autoridades.
Ante este escenario de conflico, la Primera División de Bolivia se jugó casi con normalidad, a excepción de algunos pocos partidos debido a los cortes de ruta que impidieron el viaje de algunos equipos. Para las competencias internacionales, Conmebol sugirió que muradan las localías y así no tener que postergar los encuentros en etapas de definición de grupos.
