En un año electoral que levanta temperatura, reaparecieron fuertes mensajes frente al club con dos controversiales protagonistas.
Vélez terminó prematuramente un semestre regular en lo futbolístico pero, con el plantel y cuerpo técnico de vacaciones, lejos están de aplacarse las aguas en el extenso parate mundialista. El año electoral pesa y este lunes las calles de Liniers aparecieron con unos pasacalles anónimos con munición gruesa para dos figuras de perfil muy bajo pero controversial.
«Pait/Berman: esto no es River, fuera de Vélez», «Pait corrupto» y «Pait/Berman: devuelvan la plata de Sarco» fueron los mensajes cortos pero contundentes que remueven viejos y conocidos conflictos.
El director de fútbol Sebastián Pait suele verse en el ojo de la tormenta por sus decisiones a nivel fútbol, a punto tal que hace un año hasta debió dar junto al mánager Ricky Álvarez una conferencia de prensa para aclarar ciertos puntos. Reclutador del club entre 2005 y 2012 y de regreso en 2017 como responsable de metodología y scouting y coordinador infanto juvenil, entre 2022 y 2023 supo dirigir las Inferiores de River y se despidió por malos resultados. De allí el primer pase de factura.

Ahora, un punto de tensión creciente es el contraste del presente de la Tercera con las escasas oportunidades de sus figuras en Primera, como en el caso del creativo Bautista Ramírez. Pero los picantes mensajes fueron más allá y trajeron al recuerdo la desafortunada salida de Alejo Sarco, el goleador de la fallida final contra Estudiantes que se negó a renovar a mediados de 2024 y terminó colgado hasta diciembre para irse libre a Bayer Leverkusen. Tras aportarle goles a la Selección Sub 20 en el Mundial de Chile y con escasos minutos en su equipo, pasó a préstamo a Borussia Monchengladbach, también sin rodaje.
Habrá que ver ahora cómo sigue la novela de reclamos sobre el manejo de juveniles, la mina de oro que sostiene económicamente al club. Igual, los verdes jardines que flanquean el Amalfitani del lado de Juan B. Justo suelen ser terreno ideal para los pasacalles como forma de protesta: aún sin comicios cercanos, el año pasado le habían apuntado directamente a Berlanga exigiendo refuerzos, lo mismo que un avión publicitario que sobrevoló la Villa Olímpica el último verano.
En Vélez, los mensajes se hacen escuchar, como sea.
