El próximo jueves, River visitará a Bragantino en San Pablo, el rival más directo en la lucha por la punta del Grupo H. La duda de Coudet pasa por mantener la estructura o darle paso al desequilibrio de Kendry Páez.
El ecuatoriano parece haber recuperado el terreno perdido tras un Superclásico para el olvido. Su reciente actuación ante Aldosivi, donde ingresó desde el banco y sentenció el partido con un golazo, le devolvió la confianza y puso en jaque la titularidad de Ian Subiabre.
Puertas adentro, el cuerpo técnico reconoce que al equipo todavía le falta ese «ADN Coudet» que caracterizó a sus anteriores procesos. La creencia es que esa identidad se consolida con repetición, por lo que la idea de repetir el once que viene jugando tiene mucho peso. Sin embargo, el nivel oscilante de Subiabre frente al crecimiento repentino de Páez es el «lindo problema» que el entrenador deberá resolver en las próximas 48 horas.
River llega a esta tercera fecha como líder del grupo con cuatro unidades. Un triunfo en tierras paulistas no solo significaría un golpe de autoridad, sino que le permitiría escaparse en la cima y empezar a encaminar la clasificación directa a octavos de final, evitando el siempre desgastante repechaje.
