Una nueva noche de finales en la Liga Nacional y, otra vez, con muchísima agonía. Instituto llegó a perder por 15 en el último cuarto, pero ajustó desde el sector defensivo y sacó adelante un partido importantísimo. Con muchísimo corazón, y la efectividad en un par de bombazos llevó el juego a suplementario y se llevó la victoria 86 a 79, para adelantarse 2 a 0.

El amanecer del juego tuvo a los locales con una buena versión, con la efectividad de Jefferson en algunos puntos claves, para adelantarse en el marcador. Al goleo del foráneo se le sumó lo del siempre rendidor Nicola Pomoli. Pero más allá de todo lo bueno del equipo de Victoriano; a la vuelta de los vestuarios Boca encontró su mejor versión. Casi todos los que ingresaron rindieron y los Xeneizes se escaparon a doble dígito. La diferencia llegó a ser de 15, pero en el momento de sentenciar la historia, los visitantes se quedaron en el camino.

La presión sobre el traslado de la pelota (tan característico de Instituto) forzó las ofensivas de Boca. La demora en iniciar las jugadar le provocó varias pérdidas por 24 segundos, que fueron castigadas por La Gloria. Con Pomoli atacando el aro, más un par de bombazos de Copello y Jefferson, se pusieron en partido,  sin intenciones de levantar el pie del acelerador. La reacción del albirrojo dejó un parcial de 31-13 entre el último cuarto y el tiempo extra.

Boca pareció llegar con poco resto físico y muy complicado con las faltas. En la vereda del local, Pomoli estuvo con cuatro infracciones durante varios minutos (pasó también en el juego número uno), pero se mantuvo en cancha en el cierre.

Será hora de mudar la casa de esta final. Desde el próximo jueves, la historia continuará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más específicamente en la Bombonerita. El tercer encuentro será el 11 de julio, para continuar el sábado 13 en el mismo escenario.

 

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