Si hay algo que no se le puede achacar a Boca durante los últimos dos partidos es la generación de situaciones de gol. Tanto en la eliminación del Torneo Apertura ante Huracán como en el empate 1 a 1 frente a Cruzeiro por Copa Libertadores, el Xeneize creó muchísimas chances que, por mérito de los arqueros -figuras en ambos encuentros- o fallos en la definición, no terminaron inflando la red y le costaron caro al equipo. Este es un aspecto a corregir para Claudio Úbeda y su cuerpo técnico de cara al duelo ante Universidad Católica del próximo jueves, ya que el conjunto de La Ribera está obligado a sumar de a tres para sellar su clasificación a octavos de final.
Un error compartido entre Leandro Brey y Milton Delgado dejó a Boca en desventaja ante Huracán a los seis minutos de comenzado el encuentro. Más allá del golpe provocado por el gol de Leonardo Gil, el Xeneize se repuso rápido y comenzó a generar peligro en el arco defendido por Hernán Galíndez.
Con cinco grandes atajadas, el arquero argentino nacionalizado ecuatoriano mantuvo el cero en el arco al cabo de los primeros 45 minutos. En la segunda etapa, cuando la desesperación empezó a reinar, Boca no dejó de pisar peligrosamente el área rival y, tras un tiro en el palo de Tomás Aranda y más chances netas de gol, llegó el empate de Milton Giménez segundos antes de los 90′. Al centrodalantero le pegó en la espalda un rechazo de Galíndez y Boca hizo, de casualidad, lo que no había podido anteriormente.
En el primer tiempo del alargue el Globo dio los golpes de knock-out de terminaron eliminando al Xeneize: Lautaro Di Lollo cometió dos penales que Oscar Romero cambió por gol y la visita se puso 3 a 1. Con dos hombres más, el Xeneize continuó generando situaciones pero únicamente pudo descontar de la mano de Ángel Romero. En total, aquella noche creó 17 ocasiones netas de gol.
Ante Cruzeiro el trámite del partido fue diferente, pero el desenlace similar. Boca comenzó arrollando a su rival y durante los primeros 20 minutos generó cinco chances concretas de gol, convirtió en figura a Otavio y Miguel Merentiel logró inflar la red a los 15′.
Sobre el final de la primera etapa y el comienzo de la segunda el volumen ofensivo decreció, la visita comenzó a acomodarse en el partido y logró el empate a través de un sablazo de Fagner. A los de Úbeda les costó reponerse del simbronazo, pero cuando lo hicieron -ya con un hombre más debido a la expulsión de Gerson-, volvieron a crear varias situaciones como para ganarlo.
Boca terminó el partido contra el conjunto brasileño habiendo creado doce ocasiones y con el sabor amargo de haber empatado un partido que mereció ganar y complicado sus chances de clasificar a los octavos de final.
Más allá de que Merentiel y Giménez son los principales apuntados en este aspecto, ya que tuvieron un buen porcentaje de las ocasiones, el abanico es bastante amplio. Los centrales, Leandro Paredes, Santiago Ascacíbar contra Huracán y Tomás Belmonte contra Cruzeiro, Tomás Aranda y Exequiel Zeballos también desaprovecharon sus chances. Lo cierto es que Boca pisó con peligro 29 veces el área rival en los últimos dos partidos y apenas pudo convertir tres tantos. Para colmo, de las seis veces que le llegaron, cuatro terminaron en gol.
Este es el principal aspecto a corregir de cara al duelo ante Universidad Católica del próximo jueves, partido en el que al Xeneize lo favorece el nuevo criterio de desempate olímpico y sabe que ganando se asegura la clasificación a los octavos de final, uno de los objetivos del primer semestre.
