A través de un estudio de visibilidad, el club modificará las populares bajas para ganar 1.500 lugares en cada cabecera. Además, avanza el regreso de la tribuna norte alta a popular y la llegada de una reconocida cadena gastronómica.
En el mundo Boca, el tema del estadio es una cuestión de Estado. Mientras la mega ampliación para 85 mil personas espera los avales de transporte y legales, Juan Román Riquelme y su CD decidieron no quedarse de brazos cruzados. La noticia es que, gracias a un estudio técnico de isóptica (básicamente, cómo se ve desde cada rincón), se determinó que se puede estirar la capacidad actual en 3.000 hinchas más.
¿Cómo lo van a hacer? La clave está en las populares bajas. Actualmente tienen una curvatura que «se come» espacio; la idea es rectificar esas pendientes para que lleguen más cerca de los arcos. Con este movimiento, se habilitan 1.500 lugares extra tanto en la cabecera de la 12 como en la del frente. Ingeniería pura para que el cemento rinda más.

Pero las novedades no terminan ahí. El plan de remodelación integral sigue a paso firme:
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Más popular: Se están sacando 500 butacas de la Norte Alta para que vuelva a ser popular, sumando otros 1.500 lugares de aforo.
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Gastronomía de elite: En agosto se inauguraría el Hard Rock Café dentro del estadio, una movida que promete una inyección de guita importante para el club.
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Tecnología: La Puerta 3 va a quedar irreconocible, con un frente renovado y una pantalla LED de 30 metros traída directamente de Corea del Sur.
Además, en la platea L ya se está cocinando el nuevo patio de comidas con once puestos diferentes para que el socio tenga mejores servicios. Boca sabe que la demanda de entradas es una locura y, mientras sueña con el estadio gigante, le va rascando metros a la estructura actual para que el «Cementerio de los Elefantes» versión azul y oro sea cada vez más grande.
