Por Aníbal Fabián Tavella
Te cuento cómo está la mano: el fútbol internacional va a pegar un giro total en 2029 y, aunque parece un lío de escritorios, nos toca de cerca. Resulta que Gianni Infantino se salió con la suya. Después de ver que el formato de 32 equipos caminaba, el tipo redobló la apuesta y convenció a la UEFA de estirar el Mundial de Clubes a 48 equipos.
¿Cómo lo logró? Básicamente, les ganó por cansancio. La UEFA, con Ceferin a la cabeza, estaba plantadísima en el «no» porque cuidan su Champions como a un hijo. Pero al final, terminaron aceptando esto como un «mal menor». ¿Por qué? Porque la otra opción que andaba dando vueltas (y que empujaba fuerte el Real Madrid) era jugar el torneo cada dos años. Para la UEFA, eso era una pesadilla que les canibalizaba el negocio, así que prefirieron un torneo gigante cada cuatro años antes que uno mediano cada dos.
¿Qué significa esto para nosotros en Sudamérica?
Acá está lo jugoso: más sillas en la mesa. Si el Mundial de 48 selecciones nos dio 6 cupos y medio, imaginate lo que va a pasar con los clubes. Al agrandar la torta, la Conmebol va a manotear varias plazas más. Ya no va a ser un filtro tan exclusivo para los de siempre; se abre la puerta para que más equipos de la región vayan a medirse con los pesos pesados de Europa.
En resumen: Infantino movió las piezas, la UEFA cedió para no perder tanto terreno y el mapa del 2029 se perfila para ser un caos hermoso de 48 equipos. Se termina eso de que el Mundial de Clubes sea un «feudo» europeo; ahora la idea es que sea una fiesta global de verdad.