Emma Raducanu atraviesa un freno en su temporada después de contraer una infección en el pecho durante una gira en febrero. La afección le dejó secuelas postvirales y la mantiene sin poder competir con normalidad. La británica decidió bajarse del WTA 500 de Linz y estiró un parate que ya la había dejado afuera del Abierto de Miami. Desde su entorno explicaron que todavía no está en condiciones físicas para volver al ritmo del circuito.
El problema empezó en Cluj Napoca, donde había mostrado su mejor nivel del año y llegó a la final. Sin embargo, la infección apareció en pleno torneo y condicionó su rendimiento: cayó ante Sorana Cirstea por 6-0 y 6-2.
A partir de ahí, no pudo recuperar continuidad. En Doha tuvo que abandonar en su debut frente a Camila Osorio, en Dubái quedó eliminada en primera ronda y en Indian Wells, tras ganar su primer partido, perdió con claridad ante Amanda Anisimova.
La propia Raducanu reconoció que necesita volver a agarrar ritmo y recuperar lo físico para competir al máximo nivel. La falta de potencia y continuidad se notó en sus últimas presentaciones.
Con la baja en Linz confirmada, ahora el objetivo está puesto en el Masters de Madrid, donde podría reaparecer antes de Roland Garros. Mientras tanto, también atraviesa cambios en su equipo de trabajo tras la salida de su entrenador a comienzos de la temporada.
