2018-05-13 19:46:09

El final más impensado para Belgrano
El Pirata cometió errores y fue sorprendido por Temperley, que lo venció 3 a 2. Se quedó sin copa internacional y sin su DT Pablo Lavallén, quien renunció en el vestuario.

En la previa para Belgrano, el partido contra Temperley no podía ser lo que fue. No debía ser lo que fue y en el imaginario de la gente una derrota era impensada. Pero se hizo realidad y el Gasolero le ganó en el Gigante 3 a 2. Con la caída se terminó el invicto de local, el sueño de llegar a la Sudamericana y sin DT: renunció Pablo Lavallén.
Nadie fue a Alberdi pensando que se podría dar lo que se dio, porque era ante un equipo que ya no jugaba por nada y que se había ido al descenso hace un rato largo. Por eso, todo era responsabilidad de Belgrano y fue nomás todo su culpa. Porque se equivocó por todos lados, se dejó ganar por los nervios, y la ansiedad del contexto que lo llevaron a la derrota.
Además, todo lo que se pensó antes de jugar este partido, fue el propio equipo cordobés el que se encargó, fundamentalmente en el primer tiempo, de arruinarlo de manera increíble.
 
Después de jugar un cuarto de hora inicial en el que un par de centros no pudieron encontrar un botín bien ubicado para adelantarse en el marcador, el Pirata se empezó a enredar por todos lados, como lo hizo su arquero Lucas Acosta en la apertura del marcador.
 
“Locura” hizo lo que nadie pudo creer, porque quiso meter una gambeta en el punto penal y perdió inexplicablemente el balón ante Delgado que con el arco vacío marcó el 1 a 0.
 
Y a partir de ese momento todo se desmoronó, Belgrano fue nervios, errores y empuje para tratar de hacer prevalecer su fuerza por sobre las ideas. Ideas que dejó de lado al igual que el juego y la paciencia. Entonces llegó el segundo de los visitantes y la pendiente para los cordobeses se hizo interminable.
 
El 2-0 con el que se cerró la primera etapa dejó incrédulos a los integrantes del plantel celeste y con una bronca terrible al arquero que protestó por una mano rival en el segundo gol.
 
Cuando en el arranque del segundo, “el Marciano” Ortiz metió una bomba contra el caño de Ayala, la cosa se puso infartante para la gente y todo se hizo definitivamente ordinario. Las gargantas empujaron y empezó a vibrar el estadio para tratar que el equipo fuera con todo y los de la cancha no le fallaron en sus ganas, pero sí a la hora de jugar. Entonces el empuje fue el arma elegida y ante un rival mediocre, con un montón de falencias, no pudo acertar una de las que tuvo para empatar.
 
Ayala se agigantó y se encargó de mantener a la visita de pie, porque tapó con las manos, la cara y la suerte. La actuación del “1” visitante sirvió para que se fuera Temperley con un triunfo que es solo estadístico y que dejó en claro algo que Belgrano no entendió en esta fecha: que nunca se gana antes de jugar.
 
La locura se apoderó de todos y el Gasolero marcó el tercero y la distancia otra vez se hizo indescontable. Tozudo, cabeza dura o como quiera decirle, fue el juego de Belgrano, pero nunca inteligente o pensado al menos.
 
Lema metió el octavo de su cuenta en lo que pareció ha sido su despedida del club de Alberdi, cuando cambió por gol un penal que a él le habían cometido. Y después fue otra vez empujar y nada más, porque cuando debió estar más sereno, cuando debió jugar y ganar, no lo logró. Entonces se quedó sin nada en el cierre del torneo, porque se fue de la Superliga con 40 puntos y nada más.

Fuente: SFD-La 96.7 fm Santa Fe-mundod.lavoz.com.ar

 
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